¿Cuándo se puede secar un piso de madera en sitio?
Se puede secar en sitio cuando el agua se quedó poco tiempo sobre la superficie, cuando las tablas no se separaron mucho y cuando la humedad debajo del piso no es alta. Si las lecturas bajan con el equipo y las juntas vuelven a cerrar, el piso se queda en su lugar.
La madera que se seca en sitio necesita aire que circule por la superficie y por la cara de abajo, si es accesible. Un equipo instalado en el cuarto y con el piso cubierto por una lona de protección puede hacer que la humedad salga por arriba. Esa forma de secar tarda más que sacar el agua, pero evita levantar el piso.
El técnico mide cada día la humedad de la tabla, y observa si las juntas se cierran. Si la madera vuelve a su forma en pocos días, el secado en sitio funciona. Si la madera sigue hinchada o se separa más, el piso se levanta, y se le explica por qué.
¿Cuándo hay que levantar el piso?
Hay que levantarlo cuando la madera o el laminado se hincharon mucho, cuando el agua quedó debajo por mucho tiempo, o cuando la carpeta o el subpiso no pueden secarse con el piso encima. Levantar el piso permite medir y secar la base, y luego se vuelve a colocar.
Una tabla hinchada casi nunca vuelve a su forma original. Si se deja, la junta se queda abierta o la tabla se levanta en el futuro. Por eso, cuando la hinchazón es fuerte, se levanta la tabla o el laminado y se cambia la pieza dañada.
Levantar el piso también permite revisar la carpeta y el subpiso. Si la carpeta sigue húmeda, el piso que se vuelva a colocar tendrá problemas. El técnico le dice qué parte se levanta y qué parte se queda, con las lecturas en la mano.
¿Por qué el piso se ve seco pero suena hueco?
El sonido hueco suele indicar que la madera o el laminado se separó de la base, o que la carpeta tiene un espacio debajo. La superficie puede estar seca mientras la humedad sigue debajo del piso, y el hueco es una señal que se revisa.
Cuando el agua se mete debajo de un piso y luego se seca la superficie, la humedad sigue por dentro. El material pierde adherencia con la base, y al pisarlo se escucha el hueco. Esa señal es más confiable que el color de la superficie.
El técnico revisa el piso al pisarlo en varios puntos y mide la humedad en las zonas que suenan distinto. Si hay una zona que se separó, se revisa qué pasó debajo, y se decide si se repara o se levanta.
¿Qué pasa con el zócalo y las juntas de la pared?
El zócalo se hincha por la base y se separa de la pared, y las juntas con el piso se abren. El agua que entró por debajo del piso también sube por el zócalo. Se mide la pared en la línea del zócalo y se retira el zócalo afectado si no vuelve a su forma.
Un zócalo de madera que se mojó por la base se hincha y se despega. Un zócalo de plástico o de otro material puede aguantar más, pero el agua que queda detrás sigue en la pared. El técnico quita una pequeña sección del zócalo para medir la pared por detrás.
Las juntas con el piso se sellan al final, cuando el piso y la pared están secos. Sellar una junta húmeda deja el agua atrapada y hace que el daño siga por dentro. Por eso el sellado se hace después del secado y se le explica.