¿Cómo sé que una pared ya está seca?
Se sabe con mediciones y no con la vista ni con el tacto. Un medidor de humedad da una lectura en cada punto y se compara con una lectura de un material seco de referencia. Una pared está seca cuando sus lecturas llegan a ese nivel en la base, en el centro y en la parte alta.
La pared puede verse seca por fuera y tener agua dentro. Por eso el técnico mide a distintas alturas y en varios puntos, sobre todo en la franja de los primeros diez centímetros, donde el agua se acumula más. También revisa las esquinas y las zonas donde hay tubería, porque ahí el yeso se mantiene húmedo más tiempo.
Cuando una lectura no baja, no se supone que la pared está seca. Se busca la razón: un material que retiene humedad, una barrera de vapor que impide que el agua salga, o una fuga que sigue activa. Hasta que se entiende la causa, el secado no se da por terminado.
¿Por qué el secado tarda más en la base de la pared?
Porque el agua que entró al piso sube por capilaridad y se queda en la parte baja del muro, donde el aire circula menos. En Las Vegas el caliche debajo del suelo hace que el agua no se vaya hacia abajo con facilidad, así que la base del muro sigue húmeda más tiempo que el resto.
El aire que se mueve por el cuarto suele pasar por arriba, por la altura de la cara del equipo. La base del muro queda justo en la zona donde el aire es más lento, y el yeso y el aislamiento de esa franja retienen agua más tiempo. Por eso el equipo se acomoda, y en algunos casos se abre una franja baja del yeso para dejar el espacio interior a la vista del aire.
Si la base de la pared se deja húmeda y se cierra con yeso nuevo, el agua queda atrapada. Eso se nota después como una mancha que vuelve a aparecer, un olor a encierro o pintura que se despega. Por eso la medición en la base es la que más se revisa antes de cerrar.
¿Qué hace el equipo de deshumidificación en el cuarto?
El equipo quita humedad del aire, y ese aire seco absorbe la humedad de las superficies mojadas. Un deshumidificador junto con aire circulando sobre las superficies hace que el agua salga de la pared y del piso hacia el aire, y de ahí sale por el equipo.
El aire húmedo tiene poca capacidad para recibir más agua. El deshumidificador lo seca, y el aire seco vuelve a tomar agua de los materiales. Si el cuarto está cerrado y el aire no circula sobre las superficies, el proceso es muy lento. Por eso el equipo de aire y el deshumidificador trabajan juntos.
El equipo se revisa cada día: que tenga energía, que el depósito o la salida de desagüe funcione y que la puerta del cuarto esté cerrada. Las lecturas se anotan en cada visita, para que usted sepa si el secado avanza o si hay que cambiar algo del plan.
¿Qué pasa si el secado no baja la humedad?
Se revisa la causa antes de seguir. La humedad que no baja casi siempre viene de una fuente que todavía está activa, de un material que retiene agua o de una parte escondida que no se midió al principio. Se le explica qué se encontró y qué cambia en el plan.
Una fuga que sigue activa dentro de la pared es la razón más común. El agua no se ve, pero el secado nunca termina mientras entre agua nueva. Por eso, antes de decidir que el equipo no sirve, se revisa si el agua sigue entrando, y se usa una medición de la tubería cuando hace falta.
Si el material sigue húmedo porque ya no se puede secar, se decide si se retira. Un zócalo de madera o un panel de yeso con el centro deshecho casi nunca vuelve a su estado. Esa decisión se toma con el técnico y se le explica con las lecturas en la mano.
¿Cuánto dura el secado?
El tiempo depende de cuánta humedad entró, de qué materiales se mojaron y de qué tan lejos llegó el agua dentro de la estructura. No hay una duración fija, y el plan de secado se explica con las lecturas de la casa y no con un promedio.
En un cuarto con agua extraída pronto y materiales que absorben poco, el secado suele ser más corto. En una pared con yeso mojado hasta la base, o en una viga de madera gruesa, el secado puede tardar más, porque la humedad tiene que salir por dentro del material y no solo por la superficie.
El técnico le dice cada día cómo va la lectura y cuándo espera que llegue al nivel del plan. Si el ritmo cambia, se lo explica. La parte que nadie puede prometer por teléfono es la fecha exacta, porque depende de lo que se encuentre dentro de la pared.